EL METACIRCO
Mentiras rápidas y verdad destrozada En un episodio de Los Simpson , Bart junta varias bocinas en fila hasta formar un cañón de sonido. Al decir “probando”, la onda sísmica rompe los vidrios del pueblo, tumba paredes y deja a todos aturdidos. Las pantallas de hoy funcionan igual: un megáfono gigante que multiplica cualquier disparo al aire, ahogando la razón entre tanto grito. Este tiempo no soporta la pausa. Vivimos atascados de sobreinformación, tragando datos como comida chatarra. En la red rueda de todo: retazos de tres segundos, titulares trampa, consignas masticadas para no pensar. En esa carrera desbocada, el conocimiento perdió su peso. Da igual si algo es cierto o profundo; lo que importa es que impacte rápido y se vuelva viral. Ahí entra el influencer , el nuevo predicador de la cuadra. Sin más respaldo que un teléfono, buen ángulo y un puñado de seguidores, dicta cátedra de política, medicina, sismología o economía, cambiando de disciplina como quien se cepilla los...